Follando a Sabrina

Llegó a mi piso en el centro de Barcelona con muchas ganas de follar, vino sexy y coqueta con ese vestido rosado escotado, pidiéndome con la mirada que la folle, que la penetre intensamente, que le deje mamarme la polla hasta tomarse hasta la última gota de mi leche. Es guarra y puta, es una travesti a la que le gusta mucho el sexo.

Tanto le gusta follar que hasta cuando está en sus días libres, busca polla, busca mi polla. Llegó con ganas de follar y al hacerla entrar se puso de rodillas, bajó mi bragueta y con una sonrisa de oreja a oreja sacó mi polla erecta para empezar a mamarla.

Tengo que reconocer que la sabe mamar, que la chupa como una travesti golosa que adora el pene, que vive obsesionada con el pene caliente y grueso.

Me la chupo mientras que la escuchaba gemir, la escuchaba saborear mi polla, mi glande. Se lo tragó entero hasta que me dieron ganas de metérsela por el culo.

Por eso la puse en cuatro y apoyándola en el sofá, le quité las bragas y separé sus nalgas para penetrarla con furia, para metérsela toda mientras ella decía: "más, más, dámelo todo, clávamelo todo, quiero ser la travesti más feliz de Barcelona".

Se la metí con fuerza, con vehemencia, me la follé como un toro salvaje, su culo me excita tanto que cada vez que se la meto quiero destrozarlo, dejarlo adolorido, hacerle sentir todo el poder de mi pene erecto. Esta travesti me pone muy cachondo.

"Dame más, dame más, no pares, así, así, sigue, sigue" me decía la travesti hasta que sentí ganas de eyacular y puse la polla en su boca para terminar allí, para llenarle de leche su boca y verla tragarse mi semen.